Ayer, cuando llegué a casa para
comer, me encontré a mis padres hablando sin parar sobre una noticia que se
había producido esa misma mañana. Comentaban algo sobre el rey, que no llegué a
entender muy bien. Me dio la impresión de que no era una mala noticia, para
variar, pero sí, que les había pillado de sorpresa. Tan ensimismados estaban
que ni siquiera se dieron cuenta de que había llegado. Incluso cuando me senté
en la mesa para comer, ni se inmutaron.
Hasta en la televisión no
hablaban de otra cosa, y a lo largo del día, terminó por convertirse en la
única noticia importante. Decían algo sobre que el rey había abdicado ¿y eso
qué era? ¿una enfermedad? Bueno, teniendo en cuenta que era mayor, tampoco sería
tan raro que se pusiera enfermo. Pero si fuese eso lo dirían con tristeza y
parecía todo lo contrario. De pronto, la chica del informativo dijo algo sobre
que abdicaba a favor de su hijo. ¡Hala, pobre chico! Contagiado por la
enfermedad o lo que fuese que tuviese su padre.
-Lo que deberían era ponerse a
trabajar y dejar de vivir del resto de los españoles -escuché decir a mi papá.
-Tienes razón cariño, con lo mal
que está todo y está gente viviendo de la sopa boba -le contestó mamá.
¿Sopa boba? Y si esta es tan
buena ¿por qué no vivimos todos de ella? No entiendo nada. Lo estamos pasando
mal por culpa de la Señora Crisis y resulta que hay una sopa que lo arregla
todo y ¿no la usamos? En ese momento comencé a pensar que a lo mejor era una de
esas cosas de mayores y no significaba lo que yo pensaba. Como siempre hablaban
en clave ¡Qué raros son! Con lo fácil que es llamar a las cosas por su nombre.
No sé para que vamos al colegio a aprender palabras y significados, si luego al
crecer utilizamos un lenguaje totalmente distinto, en fin.
-¿Qué es abdicar papi? -pregunté,
de repente, para intentar aclarar algo.
-Significa que renuncia a su
puesto y lo hace a favor de su hijo que será el nuevo rey -me explicó.
-Ah, entiendo. Entonces su hijo
hereda su cargo, pero ¿no tendría que morirse su padre para eso? -interrogué
curiosa.
-No cariño, él puede renunciar
voluntariamente. Porque es mayor y está enfermo. Aunque este caso es diferente
y creo que son los escándalos que salpicaron en los últimos años a la familia
real lo que hicieron que tomase esta decisión -me contó mi papá.
-Bueno eso está bien, pero
también podrían abdicar los políticos que hacen las cosas mal ¿verdad papá?
-pregunté de nuevo.
En ese momento mis padres se
quedaron mirándome sorprendidos. Pensé que ya había dicho alguna tontería, pero
cuál fue mi sorpresa cuando mi madre me dice que eso sería lo más apropiado y
lo mejor que podrían hacer ciertos políticos que no hacían bien su trabajo.
-De todas formas la labor del rey
es diferente a la de los políticos que nos gobiernan -dijo papá.
-Eso quiere decir que el rey no
manda ¿entonces para qué sirve ser rey? -pregunté atónita.
-El rey es el Jefe del Estado y
no tiene poderes, tiene unas funciones María. Entre ellas están las de moderar
y arbitrar el funcionamiento de las instituciones. También es el comandante en
jefe de las Fuerzas Armadas y el representante del Reino de España -me expuso.
¡Pues vaya! Yo pensando que el
rey era el que más mandaba y ahora resulta que no. Entonces por qué las niñas
deseamos ser princesas, si total no puedes mandar. Siempre soñando con el
príncipe azul ¿para qué? Al final va a tener razón mamá cuando dice que todo es
publicidad y poca realidad.
Aunque pensándolo bien, si eres
reina puedes vivir en un palacio y seguro que no tienes que trabajar como los
demás. Probablemente tendrás personal que te lo hacen todo. Ropa bonita, coches
caros, viajes pagados, y lo más importante, no tienes que preocuparte por el
dinero ni por llegar a fin de mes porque tus súbditos pagan todos tus gastos.
Por eso no me extraña que las madres deseen que sus hijas se casen con un
príncipe. Hasta yo querría y como diría mi abuela ¡Eso sí que es un chollo!